Fecha: 15/10/2026 19:13:19
Categoría: Accesibilidad
Día Mundial del Bastón Blanco: historia, autonomía y un camino hacia la independencia
Cada 15 de octubre se conmemora el Día Mundial del Bastón Blanco, una fecha para reconocer la importancia de esta herramienta en la vida de las personas ciegas, conocer su historia y reflexionar sobre las barreras que todavía dificultan nuestra autonomía.
Para muchas personas, el bastón blanco es simplemente un elemento que permite identificar a alguien que no ve. Sin embargo, para quienes lo utilizamos, representa mucho más.
Es una herramienta de orientación, movilidad y seguridad. Nos permite reconocer obstáculos, explorar nuestro entorno y desplazarnos con mayor independencia.
Pero detrás de este elemento tan cotidiano existe una historia que atravesó distintos países y que también tiene una importante participación argentina.
Una historia con distintos protagonistas
Aunque los bastones se utilizan desde hace siglos como apoyo para desplazarse, su identificación mediante el color blanco comenzó a difundirse durante las primeras décadas del siglo XX.
Uno de los antecedentes más conocidos se remonta a 1921, cuando James Biggs, un fotógrafo inglés que había perdido la visión, decidió pintar su bastón de blanco para que los conductores pudieran reconocerlo con mayor facilidad.
En 1930, en Estados Unidos, George A. Bonham, integrante del Club de Leones de Peoria, Illinois, impulsó el uso de bastones blancos con una franja roja. Su iniciativa buscaba mejorar la seguridad de las personas ciegas al cruzar las calles y dio lugar a una normativa local que reconocía su prioridad de paso.
En Francia, Guilly d'Herbemont promovió una campaña para extender el uso del bastón blanco. En febrero de 1931 realizó una entrega simbólica de bastones y posteriormente impulsó su distribución entre miles de personas ciegas.
Estas iniciativas contribuyeron a que el bastón blanco comenzara a ser reconocido internacionalmente.
El aporte argentino: José Mario Fallótico
La historia del bastón blanco también tiene un capítulo argentino, vinculado con la provincia de Santa Fe.
José Mario Fallótico, relacionado con la localidad santafesina de San Vicente, es mencionado en numerosas publicaciones como uno de los impulsores del bastón blanco.
Según una de las versiones más difundidas, la idea surgió después de que ayudara a una persona ciega a cruzar una calle de Buenos Aires. Aquella experiencia lo habría llevado a pensar en la necesidad de contar con un elemento que permitiera identificar fácilmente a las personas ciegas.
Sin embargo, existen diferencias entre los relatos históricos.
Una investigación publicada sobre los orígenes de la Biblioteca Argentina para Ciegos señala que Fallótico, identificado allí como Juan Mario Fallótico, presentó una propuesta ante la comisión directiva de la institución el 18 de junio de 1931.
Según esa documentación, su iniciativa consistía en adoptar en Argentina el uso del bastón blanco, siguiendo el antecedente francés de Guilly d'Herbemont.
La propuesta fue aceptada por la institución, presidida entonces por Agustín Rebuffo, y contribuyó a su difusión en nuestro país.
Aunque algunas publicaciones atribuyen a Fallótico la invención del bastón blanco, existen antecedentes internacionales anteriores a 1931. Su iniciativa, sin embargo, constituye un aporte importante a la historia de esta herramienta en Argentina.
De elemento de identificación a herramienta de movilidad
En sus comienzos, el color blanco cumplía principalmente una función de identificación: permitir que conductores y peatones reconocieran a una persona ciega.
Con el paso del tiempo, el bastón fue evolucionando.
Durante la década de 1940, Richard Hoover, especialista estadounidense en rehabilitación, desarrolló técnicas de desplazamiento con bastón largo que constituyeron un avance fundamental en la orientación y movilidad.
De esta manera, además de su función de identificación, el bastón blanco se consolidó como una herramienta que permite obtener información del entorno.
Actualmente existen diferentes modelos, materiales, longitudes y punteras, adaptados a las necesidades y preferencias de cada usuario.
Su utilización requiere aprendizaje y práctica. Mediante técnicas específicas podemos identificar desniveles, escalones, cambios en la superficie y distintos obstáculos.
Sin embargo, el bastón no permite detectar todos los peligros. Los objetos que sobresalen a la altura de la cabeza o del cuerpo, por ejemplo, pueden representar riesgos importantes.
Por eso, su utilización no reemplaza la necesidad de contar con entornos accesibles y seguros.
¿Por qué se conmemora el 15 de octubre?
El origen de esta conmemoración se encuentra en Estados Unidos.
El 6 de octubre de 1964, el presidente Lyndon B. Johnson proclamó el 15 de octubre como el Día de la Seguridad del Bastón Blanco.
La iniciativa buscaba promover el reconocimiento de esta herramienta, concientizar a los conductores y destacar la independencia de las personas ciegas.
Con el tiempo, la fecha adquirió reconocimiento internacional y comenzó a conmemorarse en distintos países como una jornada dedicada a la autonomía, la seguridad y los derechos de las personas con discapacidad visual.
El bastón blanco y nuestra autonomía
Cuando hablamos de autonomía, no nos referimos solamente a caminar sin compañía.
Hablamos de poder decidir adónde queremos ir, cuándo salir, qué recorrido realizar y cómo organizar nuestras actividades cotidianas.
Ir a trabajar, estudiar, hacer compras, realizar un trámite o simplemente salir a caminar son actividades que forman parte de nuestra vida.
El bastón blanco nos proporciona información que resulta fundamental para desplazarnos con mayor independencia.
Y hay algo que considero importante destacar: utilizar una herramienta de apoyo no significa ser dependiente.
Por el contrario, contar con los recursos necesarios nos permite ejercer nuestra autonomía.
Eso tampoco significa que nunca necesitemos ayuda. Como cualquier persona, podemos requerir colaboración en determinadas situaciones.
La diferencia está en que esa ayuda debe respetar nuestra voluntad y no reemplazar nuestras decisiones.
La autonomía también depende del entorno
Tener un bastón blanco y saber utilizarlo no garantiza que podamos desplazarnos de manera segura por cualquier lugar.
Las veredas rotas, los vehículos estacionados sobre los espacios peatonales, las obras sin señalización accesible, los objetos que obstaculizan el paso y la ausencia de semáforos sonoros son algunas de las barreras que enfrentamos cotidianamente.
Muchas de estas situaciones podrían evitarse con planificación, mantenimiento y cumplimiento de las normas de accesibilidad.
No alcanza con que una persona aprenda a utilizar correctamente su bastón si después debe enfrentarse a espacios que no contemplan sus necesidades.
La autonomía no depende exclusivamente de nuestras habilidades individuales. También depende de las condiciones que ofrece la sociedad para que podamos ejercerla.
Ayudar también implica respetar
Es frecuente que algunas personas, al encontrarse con alguien utilizando un bastón blanco, intenten ayudar sin preguntar previamente.
En ocasiones nos toman del brazo, nos cambian de dirección o intervienen en nuestro recorrido porque consideran que estamos en dificultades.
Pero llevar un bastón blanco no significa estar perdido ni necesitar asistencia permanente.
Si alguien considera que podemos necesitar ayuda, lo adecuado es preguntar primero y respetar nuestra respuesta.
También es importante no tocar, mover ni sujetar el bastón mientras lo estamos utilizando. Es una herramienta con la que obtenemos información del entorno, y cualquier intervención inesperada puede desorientarnos o comprometer nuestra seguridad.
La buena intención no reemplaza el respeto por nuestra voluntad.
No todos los bastones tienen el mismo significado
En Argentina también existen otros bastones que permiten identificar distintas condiciones visuales.
El bastón verde, reconocido mediante la Ley Nacional 25.682, se utiliza como instrumento de orientación y movilidad para personas con baja visión.
Por otra parte, el bastón rojo y blanco, reconocido mediante la Ley Nacional 27.420, identifica a personas con sordoceguera.
Estas diferencias contribuyen al reconocimiento de distintas necesidades, aunque es importante comprender que ninguna persona puede ser definida exclusivamente por el bastón que utiliza.
Tampoco todas las personas con discapacidad visual utilizan bastón. Su elección depende de múltiples factores, entre ellos las características de la visión, las necesidades de movilidad y las preferencias personales.
Mucho más que un símbolo
A lo largo de su historia, el bastón blanco se convirtió en un símbolo de independencia, pero también de reconocimiento de derechos.
Su importancia no se limita a detectar obstáculos. Representa la posibilidad de ocupar los espacios públicos, desplazarnos libremente y participar en la vida social.
No debería sorprender que una persona ciega viaje sola, trabaje, estudie o realice sus actividades cotidianas.
Tampoco deberíamos ser considerados valientes por hacer aquello que forma parte de nuestra vida diaria.
Lo que necesitamos no es admiración por utilizar un bastón, sino condiciones que nos permitan ejercer nuestros derechos en igualdad de oportunidades.
Una fecha para reflexionar
Cada 15 de octubre es una oportunidad para recordar la historia del bastón blanco, reconocer a quienes contribuyeron a su desarrollo y destacar su importancia para nuestra autonomía.
Pero también debería ser una ocasión para preguntarnos cuánto hemos avanzado en materia de accesibilidad.
¿De qué sirve promover la autonomía si nuestras veredas siguen siendo inaccesibles? ¿Cómo podemos hablar de independencia cuando desplazarnos por la ciudad implica enfrentar obstáculos que podrían evitarse?
El bastón blanco nos permite reconocer parte de lo que encontramos en nuestro camino, pero no debería recaer únicamente sobre nosotros la responsabilidad de superar todas las barreras.
Porque la verdadera inclusión no consiste solamente en reconocer nuestra capacidad para desplazarnos de manera independiente, sino en garantizar las condiciones necesarias para hacerlo.
El bastón blanco nos ayuda a recorrer el camino. Construir una sociedad accesible es una responsabilidad de todos.
Fuentes y referencias
Buenos Aires Historia. Aniversario de la Biblioteca Argentina para Ciegos. Sus orígenes.
https://buenosaireshistoria.org/juntas/aniversario-de-la-biblioteca-argentina-para-ciegos-sus-origenes/
Instituto Provincial para la Inclusión de las Personas con Discapacidad de Chaco (IPRODICH). Historia del bastón blanco y el aporte argentino de Fallótico.
https://www.iprodich.gob.ar/noticia/120
Lions Clubs International. International White Cane Day.
https://www.lionsclubs.org/en/resources-for-members/resource-center/white-cane-safety-day
American Council of the Blind. Reflection on the History of White Cane Safety Day.
https://www.acb.org/reflection-history-white-cane-safety-day
Argentina.gob.ar. Ley Nacional 25.682. Bastón verde para personas con baja visión.
https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-25682-80888
Argentina.gob.ar. Ley Nacional 27.420. Bastón rojo y blanco para personas con sordoceguera.
https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-27420-305089
Para muchas personas, el bastón blanco es simplemente un elemento que permite identificar a alguien que no ve. Sin embargo, para quienes lo utilizamos, representa mucho más.
Es una herramienta de orientación, movilidad y seguridad. Nos permite reconocer obstáculos, explorar nuestro entorno y desplazarnos con mayor independencia.
Pero detrás de este elemento tan cotidiano existe una historia que atravesó distintos países y que también tiene una importante participación argentina.
Una historia con distintos protagonistas
Aunque los bastones se utilizan desde hace siglos como apoyo para desplazarse, su identificación mediante el color blanco comenzó a difundirse durante las primeras décadas del siglo XX.
Uno de los antecedentes más conocidos se remonta a 1921, cuando James Biggs, un fotógrafo inglés que había perdido la visión, decidió pintar su bastón de blanco para que los conductores pudieran reconocerlo con mayor facilidad.
En 1930, en Estados Unidos, George A. Bonham, integrante del Club de Leones de Peoria, Illinois, impulsó el uso de bastones blancos con una franja roja. Su iniciativa buscaba mejorar la seguridad de las personas ciegas al cruzar las calles y dio lugar a una normativa local que reconocía su prioridad de paso.
En Francia, Guilly d'Herbemont promovió una campaña para extender el uso del bastón blanco. En febrero de 1931 realizó una entrega simbólica de bastones y posteriormente impulsó su distribución entre miles de personas ciegas.
Estas iniciativas contribuyeron a que el bastón blanco comenzara a ser reconocido internacionalmente.
El aporte argentino: José Mario Fallótico
La historia del bastón blanco también tiene un capítulo argentino, vinculado con la provincia de Santa Fe.
José Mario Fallótico, relacionado con la localidad santafesina de San Vicente, es mencionado en numerosas publicaciones como uno de los impulsores del bastón blanco.
Según una de las versiones más difundidas, la idea surgió después de que ayudara a una persona ciega a cruzar una calle de Buenos Aires. Aquella experiencia lo habría llevado a pensar en la necesidad de contar con un elemento que permitiera identificar fácilmente a las personas ciegas.
Sin embargo, existen diferencias entre los relatos históricos.
Una investigación publicada sobre los orígenes de la Biblioteca Argentina para Ciegos señala que Fallótico, identificado allí como Juan Mario Fallótico, presentó una propuesta ante la comisión directiva de la institución el 18 de junio de 1931.
Según esa documentación, su iniciativa consistía en adoptar en Argentina el uso del bastón blanco, siguiendo el antecedente francés de Guilly d'Herbemont.
La propuesta fue aceptada por la institución, presidida entonces por Agustín Rebuffo, y contribuyó a su difusión en nuestro país.
Aunque algunas publicaciones atribuyen a Fallótico la invención del bastón blanco, existen antecedentes internacionales anteriores a 1931. Su iniciativa, sin embargo, constituye un aporte importante a la historia de esta herramienta en Argentina.
De elemento de identificación a herramienta de movilidad
En sus comienzos, el color blanco cumplía principalmente una función de identificación: permitir que conductores y peatones reconocieran a una persona ciega.
Con el paso del tiempo, el bastón fue evolucionando.
Durante la década de 1940, Richard Hoover, especialista estadounidense en rehabilitación, desarrolló técnicas de desplazamiento con bastón largo que constituyeron un avance fundamental en la orientación y movilidad.
De esta manera, además de su función de identificación, el bastón blanco se consolidó como una herramienta que permite obtener información del entorno.
Actualmente existen diferentes modelos, materiales, longitudes y punteras, adaptados a las necesidades y preferencias de cada usuario.
Su utilización requiere aprendizaje y práctica. Mediante técnicas específicas podemos identificar desniveles, escalones, cambios en la superficie y distintos obstáculos.
Sin embargo, el bastón no permite detectar todos los peligros. Los objetos que sobresalen a la altura de la cabeza o del cuerpo, por ejemplo, pueden representar riesgos importantes.
Por eso, su utilización no reemplaza la necesidad de contar con entornos accesibles y seguros.
¿Por qué se conmemora el 15 de octubre?
El origen de esta conmemoración se encuentra en Estados Unidos.
El 6 de octubre de 1964, el presidente Lyndon B. Johnson proclamó el 15 de octubre como el Día de la Seguridad del Bastón Blanco.
La iniciativa buscaba promover el reconocimiento de esta herramienta, concientizar a los conductores y destacar la independencia de las personas ciegas.
Con el tiempo, la fecha adquirió reconocimiento internacional y comenzó a conmemorarse en distintos países como una jornada dedicada a la autonomía, la seguridad y los derechos de las personas con discapacidad visual.
El bastón blanco y nuestra autonomía
Cuando hablamos de autonomía, no nos referimos solamente a caminar sin compañía.
Hablamos de poder decidir adónde queremos ir, cuándo salir, qué recorrido realizar y cómo organizar nuestras actividades cotidianas.
Ir a trabajar, estudiar, hacer compras, realizar un trámite o simplemente salir a caminar son actividades que forman parte de nuestra vida.
El bastón blanco nos proporciona información que resulta fundamental para desplazarnos con mayor independencia.
Y hay algo que considero importante destacar: utilizar una herramienta de apoyo no significa ser dependiente.
Por el contrario, contar con los recursos necesarios nos permite ejercer nuestra autonomía.
Eso tampoco significa que nunca necesitemos ayuda. Como cualquier persona, podemos requerir colaboración en determinadas situaciones.
La diferencia está en que esa ayuda debe respetar nuestra voluntad y no reemplazar nuestras decisiones.
La autonomía también depende del entorno
Tener un bastón blanco y saber utilizarlo no garantiza que podamos desplazarnos de manera segura por cualquier lugar.
Las veredas rotas, los vehículos estacionados sobre los espacios peatonales, las obras sin señalización accesible, los objetos que obstaculizan el paso y la ausencia de semáforos sonoros son algunas de las barreras que enfrentamos cotidianamente.
Muchas de estas situaciones podrían evitarse con planificación, mantenimiento y cumplimiento de las normas de accesibilidad.
No alcanza con que una persona aprenda a utilizar correctamente su bastón si después debe enfrentarse a espacios que no contemplan sus necesidades.
La autonomía no depende exclusivamente de nuestras habilidades individuales. También depende de las condiciones que ofrece la sociedad para que podamos ejercerla.
Ayudar también implica respetar
Es frecuente que algunas personas, al encontrarse con alguien utilizando un bastón blanco, intenten ayudar sin preguntar previamente.
En ocasiones nos toman del brazo, nos cambian de dirección o intervienen en nuestro recorrido porque consideran que estamos en dificultades.
Pero llevar un bastón blanco no significa estar perdido ni necesitar asistencia permanente.
Si alguien considera que podemos necesitar ayuda, lo adecuado es preguntar primero y respetar nuestra respuesta.
También es importante no tocar, mover ni sujetar el bastón mientras lo estamos utilizando. Es una herramienta con la que obtenemos información del entorno, y cualquier intervención inesperada puede desorientarnos o comprometer nuestra seguridad.
La buena intención no reemplaza el respeto por nuestra voluntad.
No todos los bastones tienen el mismo significado
En Argentina también existen otros bastones que permiten identificar distintas condiciones visuales.
El bastón verde, reconocido mediante la Ley Nacional 25.682, se utiliza como instrumento de orientación y movilidad para personas con baja visión.
Por otra parte, el bastón rojo y blanco, reconocido mediante la Ley Nacional 27.420, identifica a personas con sordoceguera.
Estas diferencias contribuyen al reconocimiento de distintas necesidades, aunque es importante comprender que ninguna persona puede ser definida exclusivamente por el bastón que utiliza.
Tampoco todas las personas con discapacidad visual utilizan bastón. Su elección depende de múltiples factores, entre ellos las características de la visión, las necesidades de movilidad y las preferencias personales.
Mucho más que un símbolo
A lo largo de su historia, el bastón blanco se convirtió en un símbolo de independencia, pero también de reconocimiento de derechos.
Su importancia no se limita a detectar obstáculos. Representa la posibilidad de ocupar los espacios públicos, desplazarnos libremente y participar en la vida social.
No debería sorprender que una persona ciega viaje sola, trabaje, estudie o realice sus actividades cotidianas.
Tampoco deberíamos ser considerados valientes por hacer aquello que forma parte de nuestra vida diaria.
Lo que necesitamos no es admiración por utilizar un bastón, sino condiciones que nos permitan ejercer nuestros derechos en igualdad de oportunidades.
Una fecha para reflexionar
Cada 15 de octubre es una oportunidad para recordar la historia del bastón blanco, reconocer a quienes contribuyeron a su desarrollo y destacar su importancia para nuestra autonomía.
Pero también debería ser una ocasión para preguntarnos cuánto hemos avanzado en materia de accesibilidad.
¿De qué sirve promover la autonomía si nuestras veredas siguen siendo inaccesibles? ¿Cómo podemos hablar de independencia cuando desplazarnos por la ciudad implica enfrentar obstáculos que podrían evitarse?
El bastón blanco nos permite reconocer parte de lo que encontramos en nuestro camino, pero no debería recaer únicamente sobre nosotros la responsabilidad de superar todas las barreras.
Porque la verdadera inclusión no consiste solamente en reconocer nuestra capacidad para desplazarnos de manera independiente, sino en garantizar las condiciones necesarias para hacerlo.
El bastón blanco nos ayuda a recorrer el camino. Construir una sociedad accesible es una responsabilidad de todos.
Fuentes y referencias
Buenos Aires Historia. Aniversario de la Biblioteca Argentina para Ciegos. Sus orígenes.
https://buenosaireshistoria.org/juntas/aniversario-de-la-biblioteca-argentina-para-ciegos-sus-origenes/
Instituto Provincial para la Inclusión de las Personas con Discapacidad de Chaco (IPRODICH). Historia del bastón blanco y el aporte argentino de Fallótico.
https://www.iprodich.gob.ar/noticia/120
Lions Clubs International. International White Cane Day.
https://www.lionsclubs.org/en/resources-for-members/resource-center/white-cane-safety-day
American Council of the Blind. Reflection on the History of White Cane Safety Day.
https://www.acb.org/reflection-history-white-cane-safety-day
Argentina.gob.ar. Ley Nacional 25.682. Bastón verde para personas con baja visión.
https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-25682-80888
Argentina.gob.ar. Ley Nacional 27.420. Bastón rojo y blanco para personas con sordoceguera.
https://www.argentina.gob.ar/normativa/nacional/ley-27420-305089
Autora: Ayelén Pacheco
Alias de donaciones: ayepachecon
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