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Fecha: 21/10/2026 14:55:16

Categoría: Accesibilidad

Nueva BNA+: cuando una actualización nos deja afuera

El Banco Nación lanzó una nueva aplicación que promete mejorar la experiencia de sus usuarios. Pero ¿qué sucede cuando esa modernización impide que una persona con discapacidad visual siga utilizando un servicio al que antes podía acceder?**

Otra vez empezar de cero
Hace un tiempo tuve muchas dificultades para utilizar BNA+, la aplicación del Banco Nación. El principal obstáculo fue el reconocimiento facial, un procedimiento que puede resultar especialmente complicado para quienes tenemos discapacidad visual.
Después de varios intentos, consultas y mucha paciencia, finalmente conseguí ponerla en funcionamiento.
Pude comenzar a realizar operaciones bancarias desde mi celular, sin depender de otra persona. Algo que debería ser sencillo, pero que en mi caso requirió superar varias barreras.
Ahora, esa autonomía que tanto me había costado conseguir vuelve a verse afectada.
El Banco Nación lanzó una nueva aplicación, denominada Nueva BNA+. Al ingresar a la versión anterior, aparece un mensaje que indica que debemos actualizarla.
Hasta ahí, podría parecer una actualización más. El problema comienza cuando intentamos utilizar la nueva aplicación y descubrimos que no funciona.

Un supuesto control remoto que impide ingresar
Después de instalar Nueva BNA+, al presionar en la aplicación anterior el botón que indica que ya tenemos la nueva versión, el sistema solicita gestionar un token.
Pero ahí comienza el problema.
Cuando intento abrir Nueva BNA+, aparece un mensaje que advierte sobre la existencia de un control remoto en mi dispositivo. Inmediatamente, la aplicación se cierra.
No puedo ingresar, completar el procedimiento de acceso ni realizar ninguna operación.
Lo llamativo es que utilizo un lector de pantalla, una herramienta de accesibilidad que me permite manejar el celular de manera autónoma.
Al principio, no sabía qué podía estar provocando ese mensaje. Por eso comencé a realizar distintas pruebas en mi teléfono, desinstalando aplicaciones, revisando permisos y desactivando servicios.
Finalmente, comprobé que el bloqueo se produce cuando utilizo determinadas herramientas de accesibilidad, como el lector de pantalla Jieshuo y Dictado Local Accesible.
Sin embargo, cuando utilizo TalkBack, otro lector de pantalla, la aplicación no presenta ese mismo bloqueo.
También realicé un análisis con Google Play Protect, que no detectó aplicaciones dañinas.
Entonces, la pregunta es inevitable: ¿por qué una aplicación bancaria permite utilizar determinadas herramientas de accesibilidad y bloquea otras que cumplen funciones legítimas?
No conozco los criterios técnicos que utiliza el Banco Nación para establecer esas diferencias. Pero las pruebas que realicé muestran que existe un problema de compatibilidad con determinadas tecnologías de apoyo.
Entiendo que las aplicaciones bancarias necesitan medidas de seguridad para proteger nuestras cuentas y nuestro dinero. Lo que cuestiono es que esas medidas terminen impidiendo el acceso a quienes necesitamos determinadas herramientas para utilizar nuestros dispositivos.
La seguridad y la accesibilidad no deberían ser conceptos enfrentados.

¿Por qué no puedo seguir utilizando la aplicación anterior?
Esta es una de las preguntas que más me hago.
Si la nueva aplicación no funciona en mi dispositivo, ¿por qué no puedo continuar utilizando la anterior?
No estoy pidiendo acceder a una función nueva ni a un servicio especial. Simplemente quiero seguir haciendo las operaciones que ya podía realizar.
La aplicación anterior funcionaba. Había conseguido superar las barreras iniciales y podía utilizarla con mi lector de pantalla.
Ahora, una decisión de actualización tecnológica vuelve a colocarme frente a una dificultad que antes no tenía.
¿Es necesario que todos los usuarios migremos a una nueva plataforma sin garantizar previamente que podamos utilizarla?
¿Se contemplaron alternativas para quienes encuentran problemas de compatibilidad?
Porque una actualización debería mejorar un servicio, no convertirse en un nuevo obstáculo para acceder a él.

¿Quién prueba estas aplicaciones antes de lanzarlas?
Hay algo que me resulta difícil de comprender: ¿cómo puede lanzarse una aplicación bancaria sin garantizar previamente que funcione con las herramientas de accesibilidad que utilizamos las personas con discapacidad?
¿Existen equipos de testers especializados en accesibilidad? ¿Participan personas con discapacidad visual en las pruebas? ¿Se evalúa el funcionamiento real de las aplicaciones con diferentes lectores de pantalla?
Porque si esas pruebas se realizan, evidentemente hay algo que no está funcionando como debería.
Mi experiencia demuestra por qué no alcanza con evaluar una aplicación utilizando una sola herramienta de accesibilidad.
Que Nueva BNA+ no presente el mismo bloqueo con TalkBack no significa que sea compatible con todos los lectores de pantalla.
Las personas con discapacidad visual utilizamos diferentes herramientas de acuerdo con nuestras necesidades, preferencias y posibilidades. No todas funcionan de la misma manera ni ofrecen las mismas características.
¿Por qué deberíamos vernos obligadas a abandonar una herramienta que conocemos y utilizamos habitualmente para poder acceder a nuestro banco?
No alcanza con comprobar que una aplicación se pueda instalar o que sus botones tengan etiquetas accesibles. Hay que verificar que una persona pueda completar todo el procedimiento, desde el ingreso hasta la realización de una operación bancaria.
Y eso incluye los mecanismos de seguridad.
¿Cómo es posible que una situación como la que estoy viviendo no haya sido detectada y resuelta antes de exigir la migración a una nueva aplicación?
Desconozco qué evaluaciones realizó el Banco Nación antes del lanzamiento. Pero considero que una institución de esta importancia debería contar con equipos especializados y con la participación directa de personas con discapacidad en las pruebas.
No se trata solamente de conocimientos técnicos. Quienes utilizamos lectores de pantalla conocemos dificultades que pueden pasar inadvertidas para quienes no dependen de estas herramientas.
La accesibilidad no debería evaluarse después del lanzamiento, cuando aparecen los reclamos. Tiene que formar parte del desarrollo desde el comienzo y mantenerse en cada actualización.

¿Y qué sucede cuando vamos a una sucursal?
El problema no termina en la aplicación.
Cuando una persona con discapacidad encuentra una barrera tecnológica, debería poder acudir a una sucursal y recibir una respuesta adecuada.
Sin embargo, por mi propia experiencia, sé que esto no siempre sucede.
Cuando tuve dificultades con el reconocimiento facial de BNA+, en algunas oportunidades me encontré con respuestas que indicaban que no podían ayudarme porque se trataba de un procedimiento personal.
Y acá aparece una contradicción: si una persona con discapacidad visual no puede completar un procedimiento porque el sistema no contempla adecuadamente sus necesidades, ¿cómo se supone que debe resolverlo?
No estoy planteando que un empleado realice operaciones bancarias en mi nombre ni que acceda a información privada. Estoy hablando de recibir orientación y asistencia para poder completar un procedimiento de manera autónoma.

El 15 de octubre de 2026, frente al inconveniente con Nueva BNA+, me acerqué a una sucursal del Banco Nación para buscar respuestas.
Esta vez recibí una buena atención, algo que también considero importante reconocer. El personal escuchó mi situación y elevó el reclamo para que fuera evaluado.
Pero no pudieron darme una solución ni informarme cuándo recibiré una respuesta.
Y esa diferencia merece destacarse.
No se trata de responsabilizar individualmente a los empleados que nos atienden. Se trata de preguntarnos si el Banco Nación les brinda capacitación, herramientas y procedimientos adecuados para resolver las dificultades que enfrentamos las personas con discapacidad.
Porque la buena predisposición, aunque es importante, no alcanza cuando no existen respuestas.
Si una institución incorpora nuevas tecnologías, también debe preparar a su personal para acompañar ese proceso.
La accesibilidad no depende únicamente del funcionamiento de una aplicación. También requiere canales de atención adecuados y personas capacitadas para resolver los problemas cuando algo falla.

¿Qué hacemos mientras esperamos una solución?
El 15 de octubre de 2026 presenté mi reclamo ante el Banco Nación. Al momento de escribir este artículo, sigo sin poder acceder a mis cuentas bancarias.
Y acá es donde considero que el problema adquiere otra dimensión.
No estamos hablando de una aplicación que utilizamos ocasionalmente. Estamos hablando de una herramienta que nos permite administrar nuestro dinero, consultar saldos, realizar transferencias y pagar servicios.
¿Qué sucede cuando una actualización nos impide realizar esas operaciones?
¿Cuánto tiempo se supone que debemos esperar?
¿Quién garantiza que podamos seguir accediendo a nuestros servicios bancarios mientras se resuelve el inconveniente?
Entiendo que algunos problemas técnicos pueden requerir tiempo para ser solucionados. Pero eso no significa que los usuarios debamos quedarnos sin alternativas.
Si el Banco Nación exige migrar a una nueva aplicación, también debería garantizar que esa transición no interrumpa el acceso a nuestros servicios.
Y cuando aparece una barrera de accesibilidad, debería existir un procedimiento que permita resolverla con prioridad o brindar una alternativa accesible mientras se investiga.
Porque presentar un reclamo no resuelve la necesidad inmediata de una persona que necesita disponer de su dinero.
No quiero que alguien haga mis operaciones bancarias por mí. Quiero poder seguir haciéndolas sola, como ya lo hacía antes de esta actualización.
La autonomía no debería quedar suspendida hasta que alguien encuentre una solución.

Modernizar también significa incluir
Cada vez que una aplicación cambia, muchas personas con discapacidad tenemos que volver a comprobar si podemos utilizarla.
Funciones que antes eran accesibles dejan de serlo. Aparecen nuevos procedimientos de identificación, botones que no se anuncian correctamente o mensajes que impiden continuar.
Y otra vez tenemos que buscar soluciones, pedir ayuda o presentar reclamos para recuperar algo que ya habíamos conseguido.
No pretendo que la tecnología permanezca sin cambios. Todo lo contrario. Quiero que avance, que mejore y que ofrezca más posibilidades.
Pero esos avances también tienen que incluirnos.
La accesibilidad no puede ser una característica que aparece en una versión y desaparece en la siguiente. Tiene que ser una condición permanente de los servicios digitales.
Y cuando hablamos de servicios bancarios, esto adquiere una importancia especial. Porque no se trata solamente de poder utilizar una aplicación, sino de ejercer nuestro derecho a administrar el dinero y tomar decisiones de manera independiente.
El 15 de octubre también hice público en Portal Accesible el reclamo formal que presenté ante las autoridades del Banco Nación, donde expuse las barreras detectadas, las dificultades del reconocimiento facial y la necesidad de contar con alternativas accesibles.
Considero que estas situaciones no deberían quedar reducidas a reclamos individuales. Es necesario que las instituciones revisen sus procedimientos y comprendan que las decisiones tecnológicas pueden tener consecuencias concretas sobre la vida de las personas.
Después de todo lo que me costó conseguir que BNA+ funcionara, hoy vuelvo a encontrarme con una aplicación que no me permite ingresar y con un reclamo cuya resolución no tiene una fecha cierta.
La tecnología puede cambiar, las aplicaciones pueden renovarse y los sistemas de seguridad pueden actualizarse. Lo que no debería cambiar es nuestro derecho a utilizarlos.

Porque cuando una actualización nos deja sin acceso a nuestras cuentas bancarias, ya no estamos hablando solamente de un problema tecnológico. Estamos hablando de una barrera que afecta directamente nuestra autonomía y nuestros derechos.

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Cuando validar tu identidad se convierte en una barrera
https://accesible.ar/articulo/20260626173704-a23613/cuando-validar-tu-identidad-se-convierte-en-una-barrera
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Autora: Ayelén Pacheco

Alias de donaciones: ayepachecon

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